Publicado por Riham Oulad
18/03/2026 11:03h
Definición de “charca”
Comer Smashburgers, ver Operación Triunfo, ir a Benidorm o incluso ir al cine seguido de un Tagliatella un domingo por la tarde; todo eso puede considerarse charca. En pocas palabras, si basas tu personalidad en seguir microtendencias como forma de estilo de vida, eres charca. Lo mismo se aplica a cierto tipo de películas, música, ropa, lugares, etc., que se viralizan sin medida.
Estos últimos meses, la palabra “charca” ha pasado de ser un meme interno en distintas redes sociales a ser un tema relevante del que hablar en diferentes medios como El País o El Confidencial, transformándose en una especie de categoría cultural para definir todo aquello que denominamos mainstream o normie.
Según @Literal247, una cuenta de Instagram dedicada a este término, o en otras palabras, al charcaverso, la charca es una variante de las personas que carecen de personalidad o NPCs, pero con una diferencia clave: mientras los NPCs siguen los gustos de las masas por falta de personalidad, las personas charquificadas basan su identidad en tendencias masivas y sobresaturadas.
¿Cómo detectar quién es charca?
Es posible que haya gente a la que aún no le queda claro cómo diferenciar a este tipo de colectivo, pero es más fácil de lo que crees; solo te tiene que quedar claro un concepto: ser charca es sinónimo de no evolucionar, de quedarse dentro de un estanque propio, feliz, pero estancado. Algunos ejemplos aprobados por mayoría absoluta en las redes son:
- Mirar y seguir activamente OT
- Hacerse fotos en la Torre Schweppes en Callao
- Benidorm
- Galleta Lotus
- Smashburguers
- Cualquier prenda de Nude Project
- Las películas de Santiago Segura
- Tagliatella
Y se podrían mencionar muchos más ejemplos, pero el punto clave es: la charca es el resultado de la masificación cultural.
El ciclo de la charca
Ser charca o no serlo no es una cuestión de clases, género o edad, sino de masificación y consumismo en masas en una era de constante información, novedades y tendencias virales cada día.
Últimamente, en el ámbito digital, aquello que empieza siendo innovador y novedoso puede acabar charquificado cuando termina siendo una copia masiva, volviéndose agotador e irrelevante. No hay mejor ejemplo que el chocolate de Dubai o los Labubus siendo de lo más viral en 2025, pero que tristemente se han convertido en algo más bien cutre.
¿Cómo pasa esto? Pues con el siguiente proceso:
- Algo nuevo emerge en las redes, ya sea un producto, artista, lugar, etc.
- Comienza a viralizarse y gana la atención del público.
- Las marcas lo replican y lo sobresaturan.
- Se vuelve algo muy masificado
- Empieza a ser algo cutre a causa de la masificación e incluso se crean memes.
- Finalmente, se convierte en "charca".
¿Cómo afecta a las marcas?
Aunque no existan claras evidencias de afectaciones en ventas a las marcas víctimas de la charquificación, sí que afecta de forma indirecta formar parte de este universo.
La percepción de marca queda claramente afectada, ya que se percibe como muy básica o muy mainstream, así que esto puede conllevar a que más de uno dé un paso atrás a la hora de realizar una compra.
Es normal que como sociedad queramos diferenciarnos, tener lo que no tienen los demás, por lo que esta saturación afecta a la hora de tomar una decisión. No queremos ser vistos como ‘básicos’ o como alguien que solo sigue tendencias, pero eso es lo que nos mantiene fuera de la charca, tener nuestra propia personalidad.
El mayor reto aquí no es simplemente volverse viral, es más bien permanecer demasiado tiempo en este pico de saturación, ya que como marca esto puede implicar:
- Dejar de ser tendencia y volverse cliché
- Asociación con algo genérico, sin diferenciación
- Perder exclusividad
Las estrategias de las marcas ante la charquificación
A pesar de todo esto, muchas marcas usan este nuevo concepto como algo estratégico, evitando ser muy mainstream y enfocándose en diferentes estrategias:
En un entorno digital tan sobresaturado, las marcas no pueden limitarse a seguir lo que está en tendencia. Es fundamental saber escuchar al consumidor.
Aunque es un concepto muy repetido en el ámbito de marketing, no es algo que siempre se aplique de forma efectiva muchas veces. Es muy importante analizar lo que ocurre en las redes sociales, ver cómo evolucionan las diferentes tendencias y detectar cuándo parar e innovar.
Está claro que escuchar de forma activa a tu audiencia y analizar lo que ocurre a tiempo real, permite a las marcas adaptarse con mayor rapidez y, lo más importante, saber cuándo parar antes de sobreestimular a tu público.
- Enfocarse hacia públicos más nichos
Muchas marcas están dirigiendo su estrategia a enfocarse hacia un público más concreto o nicho, ya que no hace falta abarcar todo el público o intentar gustarle a todo el mundo para tener éxito. De esta manera se pueden construir comunidades más específicas con una fuerte identidad.
- Lanzamientos limitados o drops
Lanzar unidades reducidas de un producto ayuda a aumentar la percepción de exclusividad de la marca.
- Innovación constante y tener en cuenta el feedback del público
Las marcas deben estar reinventándose constantemente para no estancarse y estar asociadas a una sola tendencia. Para tener en cuenta esto, las marcas no solo deben monitorizar sus ventas, sino también averiguar cómo se siente su público ante sus productos. Es muy importante estar al día de lo que opinan sobre tus productos o servicios, tanto online como offline, pero teniendo en cuenta el fácil acceso a la información que tenemos hoy en día, con una búsqueda exhaustiva en redes sociales podemos saber cómo se sienten y qué opinan realmente.
En un entorno digital tan sobresaturado, las marcas no pueden limitarse a seguir lo que está en tendencia. Es fundamental saber escuchar al consumidor.
Aunque es un concepto muy repetido en el ámbito de marketing, no es algo que siempre se aplique de forma efectiva muchas veces. Es muy importante analizar lo que ocurre en las redes sociales, ver cómo evolucionan las diferentes tendencias y detectar cuándo parar e innovar.
Está claro que escuchar de forma activa a tu audiencia y analizar lo que ocurre a tiempo real, permite a las marcas adaptarse con mayor rapidez y, lo más importante, saber cuándo parar antes de sobreestimular a tu público.
